En una ciudad donde casi todo compite por atención, hay batallas que se libran en silencio. Una de ellas estalló esta semana en la Condesa, cuando Doña María —conocida por vecinos y paseantes como la reina de las abejas por vender pan y café acompañada de su pequeño colmenar en Parque España— denunció que un empleado de un restaurante estaba matando deliberadamente a las abejas con agua y jabón.
La historia se volvió viral luego de que un usuario difundiera en redes sociales el testimonio de la mujer, quien lleva años protegiendo y cuidando a las abejas en la zona. En entrevista, explicó que el problema no es nuevo: comenzó desde junio, pero fue hasta hace unos días que decidió encarar directamente al responsable, quien se dice, trabajaba en el café Anecdota #49.
Según su relato, el hombre colocaba cubetas con agua y azúcar para atraer a las abejas. El truco estaba en el detalle: esas mismas cubetas se usaban para lavar los trapos con los que limpian el piso del restaurante, por lo que el líquido contenía jabón. Las abejas, atraídas por el azúcar, caían en la trampa y al día siguiente aparecían muertas.
“Ellas caían sin saberlo. Llegaban por el azúcar y al otro día amanecían muertas”, explicó Doña María. El problema no sólo era ecológico, también social: vecinos y clientes comenzaron a reclamarle a ella, creyendo que era la responsable de la muerte de las abejas.
“Yo ya no sabía qué hacer. Cuando lo enfrenté, le dije que la gente me estaba reclamando a mí. Él me respondió que si había problemas, que les dijera que le reclamaran a él, que él se iba a responsabilizar”, relató. El señalamiento apunta a un empleado del restaurante Anécdota, ubicado en la zona.
Doña María, sin embargo, quiso hacer una precisión importante: según lo que le informaron, el empleado señalado —quien presuntamente era gerente— fue despedido el viernes pasado. También subrayó que no tiene nada en contra del resto del personal. “Los empleados de ese restaurante son muy amables y sé que no buscarán tener problemas”, dijo.
Más allá del conflicto puntual, el caso abrió una conversación incómoda pero necesaria: en una ciudad que presume ser cada vez más consciente del medio ambiente, alguien estuvo matando abejas —uno de los polinizadores más importantes del planeta— con algo tan cotidiano como jabón. A veces, los grandes debates ecológicos empiezan en un parque, con una mujer defendiendo a los seres más pequeños y recordándonos que el progreso también se mide en la forma en que cuidamos lo que no tiene voz.
