En el marco del Día Mundial del Teatro, el Teatro 8 de Octubre se prepara para convertirse en un espacio donde las emociones no sólo se representan: se confrontan. Este domingo 29 de marzo, el director Drew Vela, mejor conocido como “Capibara”, presentará dos montajes que, lejos de la complacencia, apuestan por incomodar y hacer pensar: “Yo” y “La x no siempre marca el lugar”.
Bajo la producción de su casa Gato en el Teatro, Vela dirige a un grupo de niñeces que comienzan a abrirse paso en la escena local, pero que ya demuestran una potencia escénica poco común. El elenco está conformado por Dante Mendoza, Sophia Lara, Valentina Orea, Celal Balaban, Alan Saúl y Regina García, quienes asumen el reto de abordar temáticas complejas desde una mirada honesta, directa y profundamente humana.
“Yo”: una sacudida al adultocentrismo
La primera de las obras, “Yo”, es un golpe frontal al adultocentrismo, esa estructura social que invalida sistemáticamente la voz de niñeces y juventudes. A través de una narrativa íntima y confrontativa, la puesta en escena cuestiona quién tiene derecho a hablar, a decidir y a existir plenamente dentro de una sociedad que, con frecuencia, minimiza las experiencias de las niñeces.
Lejos de caer en lo didáctico o lo condescendiente, la obra interpela al espectador desde lo emocional, obligándolo a reconocer las múltiples formas en que el adultocentrismo se reproduce en lo cotidiano. Es una pieza que no busca respuestas fáciles, sino abrir preguntas incómodas.
“La x no siempre marca el lugar”: el dolor de las desapariciones desde la mirada infantil
En contraste —y al mismo tiempo en diálogo—, “La x no siempre marca el lugar” se adentra en uno de los temas más dolorosos del país: las desapariciones. Pero lo hace desde un ángulo pocas veces explorado: la mirada de las niñeces.
La obra construye un universo donde la ausencia pesa, donde las preguntas no encuentran eco y donde la incertidumbre se convierte en parte de la vida diaria. Sin caer en el morbo, la puesta logra transmitir la crudeza de esta realidad, evidenciando cómo la violencia atraviesa incluso a quienes muchas veces son invisibilizados en estas narrativas.
El resultado es una experiencia escénica que sacude, que incomoda y que, sobre todo, humaniza una problemática que suele reducirse a cifras.
Teatro que no sólo se ve, se siente… y exige
Ambas propuestas comparten un mismo pulso: son llamados urgentes a la reflexión y, en el mejor de los casos, a la acción. En un contexto donde el entretenimiento suele priorizar la evasión, estas obras apuestan por el teatro como herramienta de conciencia social.
El trabajo de Drew Vela no sólo radica en la dirección, sino en la construcción de un espacio donde las niñeces no son espectadores pasivos, sino protagonistas de sus propias historias. Hay aquí una apuesta clara por romper inercias y por utilizar el escenario como plataforma de diálogo.
Fecha, hora y sede
La cita es este domingo 29 de marzo en el Teatro 8 de Octubre, en punto de la 1:00 de la tarde. Una oportunidad no sólo para disfrutar del teatro local, sino para enfrentarse a historias que, desde la sensibilidad de las niñeces, buscan sacudir conciencias.
Porque hay obras que se aplauden… y otras que, además, obligan a mirar de frente lo que muchas veces preferimos ignorar.
